viernes, 18 de mayo de 2012

El Test de Turing


Publicado originalmente el jueves diecisiete de mayo en la versión impresa del Diario Jaén.

Alan Turing nació en junio de 1912 en Londres (Inglaterra). Turing es uno de los padres de la informática y a día de hoy se le conoce especialmente por la llamada máquina de Turing, por sus trabajos en relación a la formalización de los conceptos de computación y algoritmo, por sus logros alcanzados durante la Segunda Guerra Mundial a la hora de descifrar los códigos nazis de la máquina Enigma, así como gracias a la prueba que da título a este texto. No hace demasiado tiempo le dediqué aquí un artículo en el que hablaba brevemente de su más que interesante vida.
El test de Turing fue propuesto por Turing en 1950 y con él se pretende poder comprobar si una máquina es o no inteligente. El funcionamiento del test es bien sencillo. En primer lugar habrá que contar con tres elementos, por un lado hace falta un juez humano, luego otro un ser humano y finalmente la máquina que pretenda demostrar su inteligencia equivalente a la nuestra (con este test se entiende que una máquina puede decirse que tienen realmente inteligencia artificial sólo si es capaz de mantener una conversación con el juez tal y como lo haría un humano). Luego hay que situar a cada uno de los antes citados tres elementos en tres respectivas habitaciones que impidan que los participantes del test se descubran los unos a otros. Hecho todo esto el juez comenzará a emitir una serie de cuestiones que tanto el otro humano como la máquina deberán responder. Si pasado suficiente tiempo el juez no ha sido capaz de poder descubrir a la máquina, téngase en cuenta que tanto al otro humano como a la máquina se les permite mentir, se considerará que se está ante una verdadera inteligencia artificial.
En 1990 se creo el Premio Loebner, con el que se pretende dotar con 100.000 dólares a los responsables de aquella primera inteligencia artificial que logre pasar el test de Turing. Como puede desprenderse de lo anterior, aun nadie ha sido capaz de presentar una propuesta que supere dicho test. No obstante también se otorga un premio de consolación para el mejor intento de cada año.
A pesar de lo que muchos profanos puedan pensar, el mundo de la inteligencia artificial está aun en fases muy iniciales. Cuando en una web se nos pide que tecleemos el texto que aparece en un dibujo que se nos muestra, se nos está aplicando una forma del test de Turing para identificarnos como humanos y evitar así que robots maliciosos puedan producir sobrecargas de tráfico en los servidores que estén manteniendo el servicio que pretendamos utilizar. A lo anterior se le llama CAPTCHA.

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